Diferentes organizaciones sindicales, entre otras, CGT, CNT, CC.OO, UGT, etc (estas dos últimas la huelga la reducen a dos horas) han convocado un día de huelga general para hoy día internacional de la mujer trabajadora. Al margen de la eficacia, o no, de la medida, las razones de la convocatoria que alegan los convocantes son la discriminación salarial de la mujer trabajadora respecto al hombre, cuestión está que planteado así resulta discriminatorio y ofensivo evidenciando un problema de género. Analizando el asunto de la discriminación salarial, observo que la misma no es una cuestión de género si no de clases y subclases sociales, citare varios ejemplos para razonar lo planteado; Una mujer trabajadora que realiza tareas de empleada de hogar percibe un salario menor que otras mujeres que realiza tareas de administración, salud, educación, etc.; Igual sucede con el varón, donde en un mismo sector, pongamos por ejemplo la industria bodeguera, dependiendo de la antigüedad, categoría profesional y complementos personales la diferencia salarial resulta ofensiva; Sucede en cualquier sector económico o zona geográfica, dándose la circunstancia que un trabajador con independencia de su sexo que trabaje en algún sector estratégico, el transporte de viajeros por ejemplo, percibe un salario mayor que otros que desempeñan su trabajo en el comercio, por citar un ejemplo. Cualquiera puede hacer una comparativa, basta con analizar diferentes convenios colectivos de diferentes sectores económicos y en diferentes zonas geográficas de España para deducir que en función de la categoría profesional reconocida, que no la realizada, percibirás el salario, existiendo en función de ello, categoría profesional y pertenencia a los diferentes grupos profesionales importantes diferencia salariales que evidencia la discriminación salarial, y en ningún convenio colectivo aprecie que la mujer, por ser mujer debiera percibir un salario menor.
Ahora bien, si lo que se quiere cuestionar es que la mujer no está representada en sectores económicos y alejados de puestos de dirección, donde el hombre viene tradicionalmente ocupándolo, me parece justo. Lo que ya no me parece justo es que se cuestione la “supuesta” discriminación salarial de la mujer y no se cuestione la discriminación salarial entre las diferentes categorías profesionales, sectores económicos y zona s geográficas que afectan por igual a hombres y mujeres. El salario tiene la función elemental y básica de atender las necesidades del que trabaja y de aquellas personas dependientes, por una u otra razón, de él y, en ningún caso, dotar de privilegios a unos en perjuicios de otros, dándose las circunstancia que la actual política de negociación de los convenios colectivos viene aún más si cabe ahondar en la discriminación salarial, siendo por lo general las subidas de carácter proporcional y no lineal o proporcionalmente inversa.
Así, la huelga feminista del hoy no cuestiona la explotación laboral y los centros de poder desde una óptica transformadora y de eliminación, se hace desde la falsa perspectiva de la “igualdad de posibilidades”, donde los que acceden, los elegidos/as son una minoría, mientras tanto las trabajadoras, con independencia de quién las explote, oprima o someta, sea hombre o mujer seguirá padeciéndola igual que los trabajadores hombres. La lucha es por el poder y no contra el poder, causa de la mayoría de los problemas sociales de toda índole, no es por democratizar la vida social en el marco de las relaciones laborales, donde el propietario –hombre o mujer- es la ley y los órganos de dirección dependientes del él.
Al margen de la cuestiones anteriormente planteada, entiendo que la utilización que se viene haciendo de la herramienta de lucha de los trabajadores/as, la huelga, que consiste en recordarle al propietario -fábrica, comercio, la tierra, etc.- que los que hacen funcionar los diferentes centros de trabajo somos los trabajadores y que sin nosotros la creación de riqueza no es posible y, por lo tanto, en ese proceso de correlación de fuerzas la obtención de mejoras en las condiciones de trabajo y la lucha por la emancipación es posible. Sin embargo, esta y otras huelgas generales convocadas durante la era de supuesta democracia no tienen esa finalidad de obtener mejoras, se limitan a visualizar el descontento eliminando la obtención de objetivos desnaturalizando la lucha de los trabajadores/as.
En definitiva, la única lucha digna y eficiente es la de la libertad, la justicia y la igualdad de todos y todas los explotados y oprimidos.


Para ello, es absolutamente imprescindible la constitución de federaciones libres de afectados donde se encause la toma de decisiones en los diferentes ámbitos.
Los políticos en sus diferentes ámbitos geográficos legislan leyes, decretos, órdenes, etc., normativa que se sustenta en supuestos y hechos que tiene su origen en las condiciones sociales de las personas afectadas por dichas normas, veamos un ejemplo. Como sabemos, la Ley Básica de Empleo, aquí, en está piel de toro llamada España, determina las condiciones en las que los demandantes de empleo podrán acceder a las prestaciones económicas por tal circunstancia, entre otras cuestiones, creándose en este caso una ley que solo afecta a los que están en paro, es decir, la misma no afecta por igual al conjunto social. ¿Y quién demanda o realiza un trabajo y, sobre todo, de los peor remunerados? 

Del absolutismo de la idea al de la acción
Mi objetivo en este texto es presentar algunas ideas con respecto a la anarquía en la organización humana y considerar qué es o qué podría ser una antropología anarquista. Procederé en dos pasos: en primer lugar, examinaré las relaciones que ha habido hasta ahora entre el anarquismo y la antropología; en segundo lugar, esbozaré una hipótesis tentativa sobre las sociedades anárquicas (aquellas estudiadas por los antropólogos). Puede ser que una antropología de la anarquía sea una antropología anarquista, o que avive un proyecto anarquista, pero no estoy tan seguro de ello. Como sea, estoy convencido de que un entendimiento verdadero de las sociedades anárquicas existentes tendrá interesantes resultados en lo que concierne a nuestra comprensión de la sociabilidad humana en general.